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Oct 16, 2009

El Crimen Paga!

Sin duda está en nuestra naturaleza. Nuestra sociedad está llena de diferentes tipos de comportamientos que consideramos indeseables y/o reprochables. Desde que nuestra civilización tiene memoria ha convivido con el "crimen", y después de tanto tiempo, aun somos incapaces de separar esa parte de nosotros, y dejar de usar como excusa el hecho que seamos simplemente humanos.


Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos vuelto a ver sobre nuestros hombros esperado que nadie nos observe; que aquel secreto que ocultamos nunca salga a la luz; experimentado algún escalofrió cuando pensamos que finalmente hemos sido descubiertos; el cosquilleo cuando nos damos cuenta de la oportunidad de hacer aquello que sabemos que realmente no deberíamos. Es una "tentación" con la cual convivimos todos los días. Que es lo que nos separa de aquellas personas que vemos en las noticias? Aquellos quienes criticamos y reprochamos por su comportamiento? La mayoría de nosotros creemos, de alguna forma u otra, poder justificar nuestras acciones constantemente. Políticos, atletas, estudiantes, hombres de negocios, servidores públicos, LA POBLACIÓN EN GENERAL! Hay muchas razones por las que alguien puede divagar del camino del señor (No estoy evangelizando, solo me gusto la forma de terminar esa frase).


Hay quienes roban para alimentar a su familia, los que copian en un examen por desesperación, quienes no pagan impuestos porque piensan que de igual manera la mayoría tampoco lo hace, aquellos que falsifican el pase del parqueo porque alegan que cuesta demasiado. Mentimos y tratamos de salirnos con la nuestra porque pensamos que la vida no nos está jugando justo. Y si no es por las buenas, pues tocara conseguir nuestros objetivos por métodos menos ortodoxos. Conocemos los riesgos y tomamos nuestras decisiones. Algunos seremos descubiertos y otros terminaremos como la inspiración de terceros. El crimen paga y con ello me refiero a que algún tipo de consecuencia tendrá, y nosotros apostaremos la mayoría de las veces a que nos saldremos con la nuestra.


No trato de sonar pesimista; todos alguna vez hemos pasamos el dedo por el pastel (unos pasteles son mas grandes, ricos y exóticos que otros) para luego disimular esperando que alguien más sea culpado por arruinarlo. Constantemente tomamos las peores decisiones; pasamos angustias y momentos de necesidad (también demencia temporal). Pero aun creo que mientras nos remuerda aunque sea un poco la consciencia; cuando tratamos de no señalar tanto las faltas de otros, sino que intentamos primero superar las propias; aun tenemos algún tipo de remedio. Todos tenemos a alguien de quien nos hemos aprovechado. Pero no seamos hipócritas, fingiendo indignación si alguien más es expuesto por sus errores cuando a nosotros mismos todavía nos aterra la posibilidad de ser expuestos contra la luz…


Oct 1, 2009

Solo una opinión...

Todos vivimos en nuestra propia visión de mundo. Dentro de nuestras cabezas armamos y deshacemos nuestra realidad a nuestra manera. Observamos versiones incompletas y alteradas, por sentimientos y experiencias, de una realidad mucho más compleja de la que alguna vez podremos comprender. Trabajamos con modelos y simulaciones que nos permiten simplificar y entender todo aquello cuya forma de funcionar nos confunde. Entonces como podemos estar seguros o siquiera saber diferenciar lo verdadero de lo falso, distinguir correcto de incorrecto?


Nos basamos en corazonadas, FE, en pensamientos y opiniones de aquellos quienes vinieron antes que nosotros (quien puede discutir contra la experiencia? Aunque de vez en cuando llega el momento de renovar una idea o dos). Somos influenciados de una manera u otra por todo aquello que nos rodea, y aun así desechamos en la mayoría de los casos la posibilidad de que aquellas creencias que hemos llegado a adoptar como verdaderas puedan estar equivocadas.


No sé cual camino sea el más difíciles de recorrer. Vivir cada día con la idea de que todo en lo que creo, cada pensamiento que he tenido PUEDE estar equivocado. O por el contrario, vivir con mis creencias fijas, inflexibles y seguras, pero arriesgándome a la posibilidad de vivir equivocado (“Ignorance is bliss”, es posible!).


Odio cuando las personas en reuniones tratan de evitar temas políticos o religiosos para evitar conflictos. Eso solamente nos dice somos incapaces de ser civilizados. Todos tenemos el derecho de equivocarnos y de tratar de hacer entrar en razón a aquellos con quienes diferenciamos en pensamiento; un poco de pasión anima cualquier discusión, pero debemos lograr respetarnos los unos a los otros ante todo.


Creo que debemos aceptar que la vida puede ser tanto blanca como negra, así como cualquier tono de gris posible. Pero más que todo lo anterior, creo que vivimos en un mundo donde la mayoría (sino es que todos) somos daltónicos y no logramos visualizar un mundo que no estamos listos para comprender. Es triste que constantemente tratemos de convencer a los demás y a nosotros mismos de lo contrario.

Apr 17, 2009

El efecto Susan Boyle

Para todos los lectores que han vivido debajo de una piedra por la ultima semana, debo invitarlos primero a que vean este video (denle click, los manda a You Tube por razones de copy rights). 

¿Ya? ¿Me siguen? Perfecto. El video ha logrado conmocionar el internet, las redes sociales, a mí, con lágrimas desconsoladas; a los cínicos, los amarillistas y a los cursis, teniendo más de 20 millones  de visitas en You Tube (en justicia, soy responsable de unas 10) con apenas 3 dias de haber salido al aire. Debo agregar aquí el comentario obligatorio sobre el poder de las redes sociales de internet, y de la capacidad que han demostrado tener para mover masas y cambiar como rayo nuestro entorno, a través de un tipo de democracia electrónica que a más de uno ha llamado la atención. Debería extenderme a alabar la accesibilidad y empoderamiento que otorgan los medios tecnológicos actuales para dar voz a los sin voz, y poner en el "spotlight" a quienes antes vivían en las sombras de una cueva de ermitaños. Sin embargo, no estaría agregando nada a una discusión que percibe hasta el más falto, y de la que se han escrito no volumenes, sino paginas web enteras (que si el poder de Twitter, que si la relevancia del Facebook, o como lo decía excelentemente un muy admirado amigo "estoy en Facebook, luego existo" - pg25). No, hoy no es el día para esto. Hoy, en vez de hablar como el "social media" está cambiando al mundo, hablemos de como Susan Boyle, "dreaming her dream" cambió al mundo.


Pero, ¿qué es lo que nos impresiona tanto? ¿Qué super poderes tiene esta mujer de 47 años, salida de un "village" irlandés donde aparentemente hay escasez de pinzas depiladoras?

Pues eso. El hecho de que nos sorprende tanto el factor de que una mujer (¿será eso?) de 47 años (¿será eso?) que no ha pasado por la mesa del cirujano plástico (¡quiza es eso!) esté tratando de lanzarse al estrellato con PURO talento verdadero, del que no es grabado, ni cocinado en un estudio, constituye un verdadero llamado de atención a lo que somos como sociedad global. 

Ojalá algún día podamos ver el talento sin ver de quien viene. Ojalá este sea el camino para que tantas Susan Boyle que hay allá afuera, que por ser mujeres, y vivir en una sociedad donde la mujer vale por como se ve, puedan ser reconocidas por sus capacidades y por el valor (poniendonos cursis) "de adentro". Ojalá no necesitemos, como sociedad global, una cachetada en la cara viniendo de una fuerza de la naturaleza en vestido de ama de casa, para darnos cuenta que nuestros valores no están donde deberían. Ojala un día, otra Susan Boyle conquiste al mundo con su canto, y que a nadie le sorprenda en lo más mínimo.

Oct 14, 2008

Good Morning, San Salvador

Es un hecho que, en la ensalada de colores y sabores que es la raza humana, hay gente de todo tipo. Sin embargo, la mayoría coincidiremos en el hecho de que todos, en grado mayor o menor, tenemos nuestra vena sensible que nos salta de vez en cuando, ya sea viendo alguna película cursi o tratándo de escribir poesía. La mayoría, tratamos de mantenerla escondida y al márgen, para que no se nos salga como un payaso de resorte en una caja de sorpresas. Quizá porque tememos al ridículo. O porque no consideramos nuestros talentos sensibles a la altura de la evaluación del público. O porque se nos rompe nuestra careta, de ser humano del siglo 21, globalizado, tecnológico, apurado, y quebrado, cortesía de la crisis financiera y del subprime mortgage, por supuesto.


Sea por la razón que sea, no es frecuente encontrar personas que no temen mostrar su sensibilidad, y menos frecuente aún, es encontrar a algúnos que no sólo la sacan sino que además la ondean con orgullo y naturalidad, como bandera de arcoiris en un desfile gay. Tuve el placer de romper la rutina, ser sorprendida y eventualmente, quitarme la careta, al encontrar a una de estas personas. Con palabras sencillas y honestidad que tenía años de no ver (¿o quizá he pasado demasiado pendiente de la política?), leyó en voz alta lo que para él era un amanecer en un San Salvador dormido. Pero no sólo se despertaba la ciudad. Se despertaba el alma.


Me recordó, que detrás de mi capa de cinismo (y después de la de sarcasmo, y un poco más abajo de la de pesimismo e ironía), se encuentra una persona a la que le encantan los atardeceres. Que disfruta de hacer collages, pero no por coleccionar souvenirs, sino para coleccionar recuerdos. Que espera 45 minutos en la misma posición con tal de tomar una buena foto. Que adora ver las estrellas. Que llora con ciertas pinturas de Chagall y con un par de Van Goghs. Que quiere que la princesa viva feliz para siempre. Que llora siempre, y sin excepción, cada vez que oye esta canción (y se pregunta también siempre, cómo es que hordas de adultos infelices no han demandado a Cri-Cri por daños morales y traumas de autoestima). Que no ha perdido la fe, y que a veces cree en el amor. Que ha leído mil veces El Principito. Que se sabe demasiados poemas de memoria. Que ha visto Casablanca y Gone with the Wind más que SuperBad o Star Wars. Que quiere en un mundo mejor. Que haría cualquier cosa por sus amigos. Que le cuenta cuentos a sus sobrinitos. Que se emociona cuando canta el himno. Que se rehusaba a dejar de creer en Santa. Que quiere que algún día se alcance la paz a través del derecho internacional o a pesar de él. Que quiere que los políticos sean patriotas y que los patriotas no se metan en política. Que lloró cuando liberaron a Ingrid Betancourt. Que se la pasa increíble con su familia, y que cuando sea grande quiere ser como sus hermanos. Que quiere que alguien la quiera algún día como se quieren sus papás....


Me recordó que, a pesar de la aversión que algunos tenemos contra lo cursi, todos venimos con un corazoncito pulsante desde la fábrica. Y que a veces, no podemos evitar que se nos salga del pecho... cuando oímos un escrito, un poema, o vemos despertarse a San Salvador.

(Foto de un amanecer increíble en San Salvador, tomada por una persona increíble. Gracias!)

Oct 5, 2008

Squada Vrs. La Moral

Un expositor del desarrollo moral de las personas llamado KOHLBERG basa el desarrollo moral del individuo en la medida que este se comporta en concordancia de las personas que lo rodean. Definiendo así el correcto actuar como lo que agrada a sus mas cercanos. Según Kohlberg a medida que la persona de desarrolla el correcto actuar se define por actuar acorde al circulo social en donde el se desarrolla extendiéndole desde las personas que están cerca de el hasta llegar a la realización máxima de la moral de Kohlberg que es llegar a actuar en concordancia con el colectivo de la sociedad.
Avanzar en este sistema de etapas es un error y un retroceso en el proceso de maduración. Si las personas vivieran sin preocuparse por querer agradar a los demás y sin querer “quedar bien”. Si se lograra cerrar esa ventana que crea la ilusión que la opinión de los demás importa, que la opinión de los demás es suficientemente fuerte como para poder mover nuestras decisiones, como para poder alterar nuestros comportamientos y modificar nuestras acciones, las personas buscaran lo que quieren, las personas se pudieran conocer a si mismas, las personas fueran más felices.
La secuencia de etapas planteada por Kohlberg revelan la naturaleza verdadera del hombre y es que este busca única y exclusivamente su propio bienestar. Lo que vemos es que las personas buscan agradar, buscan que sus ACCIONES sean congruentes con lo que los demás quieren ver, pero nadie se pregunta si las personas piensan que lo que están haciendo es lo correcto, o si en realidad QUIEREN hacer lo que están haciendo.
Prefiero vivir consiente que las personas son entidades temporales en un mundo aleatorio que por razones y circunstancias totalmente ajenas a mi estoy rodeado de ellas. No puedo vivir con un pensamiento de que tengo que agradar y actuar acorde a estas personas solo porque así se define lo que es correcto y lo que no lo es.
Es ilógico pensar que estas personas son algo mas que instrumentos de los cuales tengo que obtener un beneficio que mejore mi nivel de felicidad. No hablo de un beneficio económico, hablo mas bien de un beneficio psicológico, de un beneficio emocional que las personas buscan en los demás.
No es tratar a las personas como objetos, o de explotar a las personas y de no tener amistades. Por el contrario, me encanta la interacción social, tengo muchos y muy buenos amigos que aprecio sinceramente, pero no por eso dejo de ver que al igual que yo, ellos ven mis cualidades como algo de lo cuales ellos se pueden beneficiar.
Si ayudo o colaboro con ellos no es porque la sociedad así desea que lo haga, pero porque es la mejor decisión para mi propio bienestar. Si los demás se benefician durante mi búsqueda de bienestar pues que bien por ellos, pero lo que tengo claro es que en este mundo mi única prioridad es mi felicidad, no la de los demás.
El ser humano se miente, no acepta que puede ver a otro ser humano como un objeto. Vivimos en una fantasía en la que pensamos que somos mejores de lo que realmente somos. Es por eso que decimos en publico que velar por los demás, que agradar a los demás es lo que el hombre “moralmente correcto” debería de hacer, pero en realidad si esa es la definición de moral… pues no quiero tener nada que ver con ella.

Oct 3, 2008

¿Qué opinas?

Todos tenemos derecho a nuestra opinión. Es una idea simple, sin complicaciones. Para nosotros es común pretender que nuestra línea de pensamiento es por lo general correcta, y se nos facilita aún más cuando la línea ideológica "popular" del momento. Tener algún tipo de opinión es algo inevitable; lograr transmitir una idea es un arte…

Establecer una discusión a partir de una diferencia de opinión. No me imagino una mejor manera de crecer como persona. Pero cometemos el error de no ser capaces de tolerar. Somos incapaces de apreciar las virtudes de una idea diferente; Cuestionamos las propias que nos son acordes.

Creo que el conocimiento y la información deben fluir por nosotros como un rio. Nunca cerrarnos a la oportunidad de tratar de entender el por qué otras personas piensan de una manera diferente. No me atrevo a criticar a una persona que con pasión pueda defender temas que considere importantes; ideales que formen parte fundamental a la hora de tratar de definir quienes somos. Cuando rechacemos o condenemos de equivocado aquello que no comprendemos en otros, reflexionemos.

No te pido que creas en mi Dios o concuerdes con la que yo creo es la mejor forma de gobierno. Creo que cada persona debe formarse una opinión y ser capaz de cuestionarla y criticarla por sí mismo; cambiar de parecer cuantas veces sea necesario sobre ella. Y si lo hacemos, no implica que antes vivíamos engañados; eso es crecer, madurar, ser poco a poco una persona más completa.

A pesar de que pensar que somos capaces de definirnos en términos absolutos (alguien es honesto, divertido, aplicado, cariñoso), la realidad es que somos incapaces de permanecer constantes. La persona que eres en este momento es definida por las incontables variables que conforman este preciso momento y este jamás se repetirá. No busco que estés de acuerdo conmigo o que sientas la necesidad de cambiar tu opinión por lo que digo. Yo lo que espero es que me des la oportunidad de ser oído, dar mis argumentos, así como también poder oír los tuyos.

Sep 17, 2008

Free riders de la democracia

No es necesario un curso básico del pensamiento económico para aprender que todo beneficio tiene su costo. Si no fuera así, muchos cuestionarían la lógica de matarse horas en el gimnasio para conseguir el cuerpo perfecto, o las horas tardías en la oficina o frente a los libros de texto búscando ganarse el sueldo o subir las notas.
Sin embargo, los jóvenes salvadoreños de la generación post-guerra, los que crecimos en un mundo donde los Beatles ya eran leyenda, y en un país donde la energía eléctrica ya no era racionada, tendemos a tomar la democracia por sentado, como algo tan obvio de lo que muchas veces hasta nos damos el lujo de tomar con indiferencia.
No nos fijamos en que el precio de que podamos ir a las urnas, vestirnos o no del color de un partido, apoyar o detestar ciertas ideas, tener opciones, leer diferentes opiniones en un periodico, o incluso, escribir nuestras propias ideas sin peligro de que las consecuencias sean mayores que hacer el ridículo o ganarse el desacuerdo de quienes nos leen, no lo pagamos nosotros.
Lo pagaron los jóvenes que sacrificaron su educación universitaria por agarrar armas e irse al monte. Lo sacrificaron los empresarios que murieron torturados y secuestrados. Lo sacrificaron los hijos de los militares que crecieron sin papás. Lo pagarón otros jóvenes, que se divirtieron amarrados a un toque de queda en el que una salida nocturna con los amigos les podía costar la vida.
La democracia, la lucha por una economía de mercado, los bienes importados, la educación universitaria liberal, los espacios y opciones de pensar diferente, las bondades de las que a veces nos quejamos y creemos merecer, no nos costaron nada por las circunstancias de la suerte que tuvimos al nacer en un El Salvador que se levantaba de los escombros de la guerra.
Ya no es el momento de agarrar las armas y de irse al monte a pelear por los ideales o de poner gobiernos militares para suplir las deficiencias de los gobiernos civiles. Es tarde ya, y sumamente innecesario, fomentar las luchas de clases y la polarización en la sociedad. No es oportuno, a más de 15 años de distancia, retroceder y levantar amnistías para la satisfacción de vendettas personales buscando culpables.
El mejor favor que le puede hacer esta generación a El Salvador, para que la sangre de tantos no haya sido derramada en vano y para pagar los costos de la democracia en que vivimos, es la no indiferencia a la situación política actual. Se dice que hay que aprender de los errores del pasado, y la mejor manera, es ejerciendo los derechos políticos que tanto les costaron a muchos: votando, opinando, informándonos. Procurando ser mejores profesionales y ciudadanos más responsables, para suplir la demanda de un El Salvador que quiere crecer. Comenzando de una vez, a construír el país para el que la generación pasada, dejó tan bien sentadas las bases.

Sep 7, 2008

ID15: Juntos pero no revueltos

Por estas fechas, abundan los escritos que alaban la noble cruzada emprendida 1821 por nuestros patriotas próceres, a quiénes hasta una calle de tráfico hard-core hemos dedicado. Quise hacer mi parte, y dedicarle yo también un pequeño "happy birthday" a mi país. No comparto, como mi co-blogger, el sentimiento de que las independencias nos dividen del resto de la raza humana. Creo más bien que son la expresión oficializada del sentido de pertenencia que todo ser humano tiene por naturaleza.

Todos queremos pertenecer a algo. Desde partidos políticos hasta grupos de Facebook, demuestran que la persona, como "ser social" por naturaleza, siempre quiere ser parte, aferrándose a atributos que puede tener en común con otras personas. Eso es entonces lo que nos hace un país. El sentido de pertenencia, el amor por el pedacito de tierra que nos ha tocado como lotería en la no siempre justa repartición, y por supuesto, el orgullo animal que nos llevó a gritar como locos con cada gol que metió la Selecta, independientemente de nuestro interés por el futbol.

¿Es mejor un mundo sin fronteras? Probablemente. ¿Las independencias no hacen más que dividir a la humanidad? Quizas. Pero es que no somos iguales. Conflictos historicos demuestran que siempre tendremos diferencias con algunos, por lo que un mundo sin fronteras, aunque idílico y utópico, simplemente no tendría sentido. Es simplemente natural y hasta práctico, que nos unamos por lo que tenemos en común. Pretender que la humanidad se una, por el hecho de tener en común que todos somos descendientes del mono, resultaría igual de absurdo que pretender quitar los muros de las casas. Las fronteras, más que separarnos como humanidad, deberían ser lo que por orgullo patriota, nos obligue a luchar juntos por un mundo mejor, por el bien común global, sobre el bien particular de cada tierra.

Happy Birthday, El Salvador.

Aug 10, 2008

The story of stuff

20 min de su tiempo. El tiempo que se gasta pasando canales de televisión. En manejar al Mc más cercano a pedir un combo 4 agrandado. En darse una buena ducha. En cocinarse un batch de Mac & Cheese. En ver un episodio de cualquier reality show de MTV o de un sitcom. Eso es lo que les va a tomar ver este video, que además de entretenido, es de verdadero aprendizaje sobre como, antes que personas, nos hemos vuelto consumidores. Decidamos que queremos ser.

http://www.storyofstuff.com/

Jul 29, 2008

Te va a dejar el tren

La mayoría de gente tiene un plan. Independientemente sea uno a corto plazo, reducido a "pasar el examen de hoy", "empezar una dieta el lunes" o "ver la película que se estrena el finde" o uno a largo plazo, como "sacar una maestría y un doctorado", "viajar por el mundo", "casarme y tener hijos", ni siquiera quienes nos jactamos de decir que amamos la improvisación podemos afirmar que vivimos a ciegas, porque por lo menos someramente, tenemos un boceto del camino que queremos seguir.


Sin embargo, a veces el plan personal se aleja del plan que la sociedad ha formado después de que la costumbre, las tradiciones y la convivencia, le han hecho creer al mundo que hay una manera uniforme de vivir, y que debe aplicarse aunque los sujetos no seamos una masa uniforme.


Saco el tema a colación debido a las preguntas que me hacían el otro día en una boda. Invariablemente, desde el extraño que acababa de conocer en la fila de los tequilas hasta el más querido y antiguo amigo de la familia, preguntaban: "¿Y tenés novio?", pregunta a la que después de mi negativa seguía la de "¿Y cuantos años tenés?". Tengo más que claro que la intención con la que iba encaminada la pregunta podría haber variado depende del sujeto cuestionador, y sin embargo, no faltaba nunca. Como sí yo sola era un ente al que le faltaba el complemento. Como sí estudiar, sacar una carrera, soñar con hacer muchísimo más después de eso, no es suficiente. Como sí un futuro en el que una boda podría o no estar, es un futuro triste y al que ninguna persona debería someterse.


Yo lo tengo claro. No todo es para todos. No todos nacimos para ser McGyver, o payasos de circo, estrellas de rock 'n roll o presidentes de la nación (Nene, nene, que vas a ser, cuando seas grande!). A algunos se les da el estudio, a otros la poesía, a unos la parranda y a otros la meditación oriental. A algunos se les da todo lo anterior, combinado o en diferentes etapas de sus vidas. Algunos traen para casados y otros para solteros. Algunos podrán saberlo desde ahora, y otros quizá lo sepan la próxima decada, después de muchos intentos fallidos como McGyver, o como payaso de circo. El punto es que nadie tiene porqué saber de antemano si trae o no trae para algo tan serio como el matrimonio. Y mal está la sociedad en pensar que es el único camino o una manera de medir a la gente (¡sobre todo a las mujeres!) por el complemento que "les falta".


Mal están los viejos que predican como maldición aquello de "Te va a dejar el tren", cuando no saben si todavía no he llegado a mi estación o sí prefiero caminar. Quizá prefiera caminar por años antes de que ese miedo idiota de llegar a vieja y sin pareja, me haga escoger con la cabeza lo que es del corazón.


Jul 9, 2008

A eso llamo yo “una semana balanceada”

Soy un total fanático del Karma y de las libertades individuales. Es lo que me mantiene bajo buen comportamiento la mayoría del tiempo; eventualmente en algún momento creo que a todos nos toca responder por nuestras acciones, y no me refiero solo a lo mejor en algún tipo de “vida siguiente”, sino que en esta misma. Complementando, creo que existe un “algo” en esta vida que mantiene todo en balance (O si bien mas desde el punto de vista de Squada, nuestra vida tiene un retorno esperado de cero). Algo así como un árbitro para la vida. Contrapesos que evitan que nos vaya demasiado bien o extremadamente mal...

El sábado pasado tuve un encuentro con una de esas personas que creen que pueden vivir sus vidas a expensas de los demás. Fui asaltado. No los aburriré con algo trivial como lo es el relato de los detalles del incidente. No fue nada al estilo de Hollywood, solo míseros 5 o 10 segundos de acción y se acabo (Uds. se lo pueden imaginar). La experiencia no me ha dejado ese nuevo aprecio por la vida que muchos predican; ningún nuevo deseo que sacarle el mejor provecho a cada minuto. Con lo único me que dejo por los siguientes días, fue un sentimiento de odio e ira hacia esa persona y los de su tipo. Cualquier tipo de tolerancia que antes tenía para con las personas que se dedican a una vida de crimen ya sea por A o B motivo, desapareció durante los días posteriores.

“Para que acción que sucede, se da una reacción igual y en dirección opuesta”. Newton estaba pensando más a las aplicaciones físicas de su ley. Pero yo estaba seguro (o por lo menos esperaba) que mi asaltante prontamente aparecería crucificado o por lo menos falto de algún miembro u órgano vital. Es fácil dejarnos manipular por nuestras emociones, en mi caso, deseos no me faltaban para convertir a San Salvador en una nueva versión de “Gotham City”. Fue entonces cuando le preste nueva atención a recientes acontecimientos mundiales.

El 2 de julio pasado fue liberada Ingrid Betancourt después de 6 años de cautiverio. Tengo mis razones para reaccionar como lo hice. Me fue imposible contener las lágrimas al ver la noticia en CNN. Lo que trato de decir es que en mi caso particular, necesite algo así de fuerte para recobrar mi esperanza en este mundo. Fue justo lo que necesitaba para volver a pensar que si existen razones por las cuales vale la pena otorgar constantes segundas oportunidades a nuestro intento de convivir como gente civilizada. Ingrid me demostró que el rencor no trae mejores soluciones. Volvía a pensar que la humanidad se merece el beneficio de la duda.

A lo mejor todo está en mi cabeza. Solo se de que me estaba yendo mal y ahora todo volvió a la normalidad. Llámenle Dios, “the force” o lo que quieran. Solo puedo decir que creo que para mí, la vida funciona de esta forma. Lo he llegado a ver similar a tener una tarjeta de crédito emitida por el universo. Mientras use mi crédito de forma responsable (evitando ganarme la lotería sin merecerlo por ejemplo), todo estará bien. Y en caso de robos no tengo porque preocuparme, sé que mi póliza lo cubre. Intento todos los días no sobre girarme, ya que no puedo darme el lujo, en ciertas situaciones a que me salga denegada...